Los jóvenes: ¿Una generación perdida?

imagen I seminario RRHHLa pasada semana acudí a un seminario de RR.HH con un título muy interesante: “El valor de los jóvenes en prácticas para el mundo empresarial”.
Un tema que se merece una amplia reflexión, dado el presente clima laboral que “sufrimos” hoy en nuestro país, y que afecta dramáticamente a los jóvenes (España es el segundo país de la UE con mayor tasa de paro juvenil 55,9%, solo superado por Grecia 59,1%). Un posible planteamiento sería ¿Quién tiene la culpa? ¿Nos habremos equivocado como responsables sociales, emprendedores, educadores, empresarios, padres,….?
Entre otras muchas cosas,  responsables de recursos humanos comentaron durante este seminario que los Jóvenes aportan  a una compañía: entusiasmo, riesgo, ilusión;  permiten que la empresa siga innovando y planteándose nuevas formas enriquecedoras de ver,  comunicar y emprender. Aprovecharon también para demandar a nuestros jóvenes: “pro actividad,  paciencia, que no se desanimen y que nunca dejen de desarrollar nuevas habilidades”.
Otro de los aspectos más comentados por los ponentes, es que esa “Primera generación digital” llega “muy aleccionada de las escuelas de negocio”. Sus primeras preguntas a los responsables de RR.HH son acerca de “horarios, periodos de vacaciones, contrato laboral y convenio,…”.
Aunque generalmente se trata de jóvenes profesionales, “con la cabeza muy bien amueblada”, plenos de conocimientos y de nuevas formas de comunicarse, el problema es que “no saben venderse ni vender a la empresa”. ¡Cierto es que en el pasado “salir a la pizarra era un castigo”! Pero hoy en día, ¿no es hora de que “saber exponer, expresar sus ideas, influir y convencer” sea un premio?”.
 Yo, humilde oyente en este entorno profesional que admiro, oía otra vocecita en mi cabeza que se preguntaba: ¿quien les ha hablado a nuestros jóvenes de otros conceptos laborales que no sean ganancias, niveles jerárquicos, producción, rentabilidad, sueldos y vacaciones?
¿Cuándo hemos presentado el trabajo como una pasión, el “comunicar” como “un construir”, el “estar en equipo” como el “estar en familia”, con sus dificultades y aciertos?
¿Quién  les ha formado, mas allá del conocimiento valioso necesario, para desarrollar y mantener  su capacidad de iniciativa ética, su auto motivación y curiosidad emprendedora,  asumiendo riesgos e incertidumbres, aventurándose a la hora de influir, exponer y convencer desde el alma y no solo desde las cifras, estadísticas y números?
¿Quién les ha ayudado en todas esas habilidades comportamentales  que ahora se les exige y que hacen la diferencia del verdadero talento?
 “El mejor proyecto de tu vida eres tu mismo” les recomienda una de las consultoras.
 
¿Estamos preparados en España, para invertir en nuestros Jóvenes no en becas, sino en salarios,, no en doctrinas, sino en habilidades? ¿Estamos preparados nosotros para creer en esa Generación Digital (y en todos las que vienen detrás);  ilusionada, formada, poliglota, que nos obliga a nosotros mismos a seguir preguntándonos cómo crear un mundo emprendedor más eficaz, solidario , ético, y sin duda, mejor?